Monday, January 4, 2021

Critica al Articulo: "Liberales, dejen de defender esto".

Hace un tiempo leí en internet un artículo cuyo autor manifestaba sus discrepancias con respecto a ciertas ideas que sostienen los liberales, si bien noto que va dedicado hacia los argentinos partidarios de dicha posición política/económica considero que también aplica a liberales en general. El artículo en cuestión se divide en varias secciones en las cuales contra argumenta cada punto sostenido por los liberales. Sin embargo, difiero de los argumentos emitidos por el autor del artículo así que en esta ocasión intentaré refutar cada sección en la que se divide su trabajo, dándole las réplicas correspondientes a los puntos en los cuales no estoy de acuerdo.

Apoyar totalmente la escuela austriaca

En esta parte considera que no se debe apoyar totalmente a esta escuela de pensamiento económico debido a que algunas de sus ideas están "mal" y las cuales son: la Praxeologia y la teoría austriaca del ciclo económico.  Vayamos por partes:

  • Praxeología.

Considera que esta metodología es errónea y hay textos en internet que la refutan.

Yo también estoy en desacuerdo con ella, sin embargo, es interesante que el propio Mises, creador de la "praxeología", dejó en claro que sus posturas aprioristas y metodológicamente "dualistas", eran de carácter provisorio, debido al poco conocimiento en neurociencias de su época, pero que podrían ser empíricamente refutadas en el futuro:


Por otro lado, no todos los austriacos hacen uso de la Praxeologia y dejan de lado el método científico, solo lo hace la rama apriorista extrema de los discípulos austríacos (discípulos de Rothbard). Hay economistas austriacos académicos que publican estudios empíricos en journals con peer review y someten sus hipótesis a contrastación:

EJEMPLO 1: algunos papers empíricos-experimentales de economistas austríacos:

SOBRE CICLO ECONOMICO:

Mulligan, R.F. An empirical examination of Austrian business cycle theory. 
Quart J Austrian Econ 9, 69–93 (2006).

http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs12113-006-1009-x

Keeler, J.P. Empirical Evidence on the Austrian Business Cycle Theory. The Review of Austrian Economics 14, 331–351 (2001).

https://link.springer.com/article/10.1023/A:1011937230775#citeas

Alonso et al (2013). Una ilustración empírica de la teoría austriaca del ciclo económico: el caso de Estados Unidos, 1988-2010. Departamento de Economía Aplicada I de la Universidad Rey Juan Carlos, España.

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0185166713725967

SOBRE RESCATES BANCARIOS:

Bagus, P., Julián, J.R.R. & Neira, M.Á.A. A free market bailout alternative?. 
Eur J Law Econ 37, 405–419 (2014).

http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10657-012-9342-3

SOBRE LA ECONOMIA DE INFORMACIÓN DE LOS MERCADOS:

Al-Ubaydli, Omar & Boettke, Peter, 2010.
"Markets as economizers of information: Field experimental examination of the “Hayek Hypothesis”," MPRA Paper 27660, University Library of Munich, Germany.

https://ideas.repec.org/p/pra/mprapa/27660.html

SOBRE SURGIMIENTO DEL DINERO:

Klein, P. & Selgin, G. (2000). What is Money?. Routledge, London.

https://sites.baylor.edu/peter_klein/files/2015/11/Klein-Selgin_2000-vulif6.pdf

SOBRE INFLACION:

Topan, V. & Paun, C. (2013). The monetary causes of inflation in Romania. Romanian Journal of Economic Forecasting.

http://www.ipe.ro/rjef/rjef1_13/rjef1_2013p5-23.pdf

Se puede consultar más papers empíricos de autores austríacos en journals indexados JCR en este listado:

https://nintil.com/2013/04/16/austriacos-en-journals-mainstream/


EJEMPLO 2: El premio Nobel 2002 en economía experimental Vernon Smith (compartido junto a Daniel Kahneman) si bien no se define como austríaco, es un gran simpatizante de las ideas de Mises y Hayek, sobre todo de este último, del cual ha sometido a experimentación satisfactoriamente varias de sus teorías:

Smith, V.L. Hayek and Experimental Economics. 
Rev Austrian Econ 18, 135–144 (2005).

http://www.gmu.edu/depts/rae/archives/VOL18_2_2005/1_smith.pdf

Smith, V.L. Reflections on Human Action after 50 years en Cato Journal, vol. 19, No. 2 (Otoño 1999).

http://object.cato.org/sites/cato.org/files/serials/files/cato-journal/1999/11/cj19n2-1.pdf


EJEMPLO 3: Una universidad predominantemente austríaca, la UFM de Guatemala, tiene un centro de economía experimental, nombrado justamente "Vernon Smith" como homenaje:

http://fce.ufm.edu/inicio-cvs/


  • La teoría austriaca de los ciclos económicos.

"a pesar de ser teóricamente posible, requieren condiciones como que los trabajadores jamas aprendan, y que los empresarios jamas puedan predecir cosas que normalmente si hacen, como la variación de la tasa de interés."
La crítica es absurda por 3 motivos:

1) Está suponiendo que todos los trabajadores y empresarios tienen información y racionalidad perfecta (es decir que son seres omniscientes capaces de hacer predicciones exactas sobre todo lo que va a pasar en la economía) y además que todos son expertos conocedores de la teoría austríaca del ciclo. Esto es obviamente falso ya que las personas tienen racionalidad e información limitada. Y aquellos que conocen la teoría austríaca del ciclo son solo una minoría de economistas, que a su vez son una minoría de la población.

2) Porque hasta los propios economistas expertos en la teoría austríaca del ciclo no son capaces de predecir el momento exacto en que se desatará la crisis, solo conocen a grandes rasgos los factores que contribuyen a ella, así como un médico no puede anticipar el momento exacto en que un fumador compulsivo contraerá cáncer de pulmón

3) Incluso si todos tuvieran información-racionalidad perfecta y conocieran la teoría austríaca. Se seguiría produciendo el ciclo económico igual, porque los incentivos de los empresarios serán a aceptar el crédito barato inyectado por el banco central y salirse del mercado antes de que estalle la crisis.


Se explica en este video:
 



"Lo que importa es la pobreza, no la desigualdad"

“Aunque las desigualdades de ingresos existentes fueran sólo resultado de intercambios voluntarios en el mercado, seguiría habiendo motivos para preocuparse por la desigualdad, porque: i) las altas tasas de desigualdad dan lugar a altas tasas de captación de rentas, corrupción  y delincuencia; ii) demasiado poder económico termina ejerciendo un poder político que distorsiona la democracia; iii) todo indica que la preocupación por la desigualdad es una característica de la naturaleza humana; iv) demasiada desigualdad perjudica el crecimiento económico.”
Acerca de los puntos i y ii son argumentos que los propios liberales clásicos han sostenido. Quienes leyeron a Weber sabrán que grandes tasas de desigualdad pueden convertirse en peligro para llevar a capturar el poder político. Y de hecho los propios libertarios en cierta medida, aunque inconscientemente lo reconocen al criticar a los empresaurios, aquellos privados que se coluden con los políticos para que legislen a su favor. Sin embargo, estos problemas de desigualdad no se solucionan con el poder del estado sino con mecanismo de rendición de cuentas que impidan la cooptación que hacen los ricos del poder político llegue a ser total.

Tomemos para ilustrarlo dos ejemplos polares: USA y Rusia. En USA, al tener una democracia muy consolidada y un sistema de rendición de cuentas (accountability) imperfecto pero eficaz, los políticos no pueden plegarse por completo a los intereses de las grandes fortunas sin correr el riesgo de ser duramente castigados por la opinión pública, de ahí que la influencia de una esfera sobre otra se atenúe, y mucho, en las auténticas democracias. Pero en Rusia ocurre justo lo opuesto: pese a la censura que, de facto, sufre su prensa, sabemos que muchos de los hombres más ricos de Rusia han llegado a tal posición gracias a los contratos a dedo que Putin les ha conferido, de modo tal que la falta de los mecanismos de rendición de cuentas han llevado a fusionar en buena medida los intereses políticos con los económicos.


Sobre la delincuencia, Pridemore (2011) y Pare y Felson (2014) sostienen que, si uno controla por la pobreza, los efectos de la desigualdad en el crimen desaparecen, argumentando que, por esa razón, las correlaciones encontradas entre desigualdad y delito pueden haber sido espurias. 

En cuento al punto iii hay evidencia (LoBue et al., 2011) de que lo que realmente les molesta a las personas es la "injusticia económica" y no la "desigualdad económica" (es decir, que prefieren una desigualdad justa a una igualdad injusta). Por ejemplo, a la gente no le molesta que Messi sea multimillonario porque percibe que se lo ganó justamente con su esfuerzo, por tanto, quizás buena parte de los problemas sociales de la desigualdad se generen porque la gente cree que el capitalismo es un sistema intrínsecamente injusto, de explotación. Y si abandonara estas creencias erróneas, su concepción sobre la injusticia del sistema podría cambiar. Quizás por eso a los liberales no nos molesta la desigualdad y a los progresistas-socialdemócratas sí.

Respecto al punto iv. En primer lugar, si practicamos un meta-análisis de todos los ensayos que estudian la correlación entre crecimiento y desigualdad, descubriremos que “el impacto medio de la desigualdad en el crecimiento es negativo y estadísticamente significativo, pero no relevante desde un punto de vista económico” (Neves et alii 2016). Más en particular, un incremento del índice Gini de 10 puntos reduce el crecimiento medio anual entre un 0,11% y un 0,14% anual. Huelga decir que un aumento de la desigualdad de 10 puntos en el índice Gini sería algo extremadamente extraño en cualquier país occidental: recordemos que el incremento máximo de la desigualdad vivido en España a lo largo de la crisis ha sido de 2,8 puntos. Por consiguiente, aun cuando exista una relación negativa entre crecimiento y desigualdad, esta correlación es del todo irrelevante.

En segundo lugar, no todas las desigualdades son iguales. La correlación negativa entre desigualdad y crecimiento se obtiene metiendo muchas variables muy distintas dentro de un mismo saco: países desarrollados y países subdesarrollados; o desigualdades derivadas del aumento de la pobreza y desigualdades derivadas del incremento de la riqueza. ¿Cómo se modifica esa estadísticamente significativa correlación negativa entre crecimiento y desigualdad una vez segmentamos los datos? Por un lado, si separamos entre desigualdad gestada en la parte baja de la distribución de la renta (desigualdad por aumento de la pobreza) y desigualdad gestada en la parte alta de la distribución de la renta (desigualdad por aumento de la riqueza), comprobaremos que solo la primera está relacionada negativamente con el crecimiento, mientras que la segunda desigualdad está vinculada positivamente con el mismo (Voitchovsky 2005). Por otro lado, si separamos entre desigualdad en los países subdesarrollados y los países desarrollados, descubriremos que la desigualdad solo está negativamente relacionada con el crecimiento en los países subdesarrollados, no en los desarrollados, donde incluso puede llegar a tener ciertos efectos positivos (Kolev y Niehues 2016).

En definitiva, lo que lastra realmente el crecimiento económico no es la desigualdad 'per se', sino aquella desigualdad que exterioriza situaciones de pobreza que impiden a una parte de la población acceder a una buena formación y a unos buenos cuidados sanitarios y que, por tanto, merman su capacidad de desarrollo personal y profesional. La desigualdad derivada de que un conjunto de personas se enriquezcan muy significativamente merced a su trabajo duro, a su asunción de riesgos, a su innovación tecnológica, a su inversión en modelos de negocio generadores de valor —y no a los privilegios políticos— no daña en absoluto el crecimiento económico: al contrario, lo impulsa (Castells-Quintana y Royuela 2017).

Por consiguiente, como solemos repetir los liberales, el auténtico problema socioeconómico no es la desigualdad sino la pobreza: no deberíamos obsesionarnos con cuáles son los diferenciales de renta o de riqueza dentro de una sociedad, sino con cuáles son y cómo evolucionan la renta y el patrimonio del estrato menos rico de esa sociedad.

Por último, aun si aceptamos que la desigualdad efectivamente trae todos esos problemas, existe evidencia (Apergis et al., 2013) de que las políticas de redistribución no sólo no mejoran la desigualdad, sino que la empeoran. Con lo cual la "solución" a la desigualdad podría ser una mayor libertad económica.



Decir que el salario mínimo SIEMPRE es malo

En esta parte arranca explicando que ante una fijación del salario mínimo por encima del equilibrio se genera desempleo, sin embargo, señala que no siempre ocurre esto en especial en un mercado monopsonio donde las subidas del salario mínimo aumentan el empleo en vez de causar el efecto contrario. Después presenta distintos estudios y metanálisis en los cuales algunos demuestran que el salario mínimo genera desempleo y en otros se evidencia que no sucede tal perjuicio.

Por mi parte, si bien es cierto que hay bastante evidencia a favor y en contra sobre el salario mínimo. De lo que también hay es de que -aunque en algunos casos una subida leve del SMI no produzca desempleo (por ej. en mercados monopsónicos)-, si puede generar otros efectos económicos perjudiciales equivalentes, a saber: 

- Traslado a precios (con lo cual el aumento del SMI lo pagan mayormente los consumidores) (Harasztosi y Attila, 2019) lo que perjudica principalmente a los pobres (MaCurdy 2015).

- Sustitución de mano de obra por capital (Harasztosi y Attila, 2019).

- Reducción de las horas trabajadas (Ekaterina et al., 2017).

- Ralentización de la creación de empleo (Meer y West, 2015).


“Si ni siquiera los expertos en la materia pueden llegar a un consenso sobre el asunto, no sos vos, un kinder en la materia, quien puede llegar a la verdad definitiva del asunto. El salario mínimo puede o no dar lugar a un mayor desempleo. Y eso es todo.”
Respecto a lo que piensa la mayoría de economistas: al menos hasta el año 2011 (última encuesta que conozco) existía un amplio consenso entre economistas respecto a que las subidas de salario mínimo tienden a aumentar el desempleo en jóvenes y trabajadores poco productivos (ver el gráfico) El 73,4% coincidía con esa idea, aunque el 34% de ellos lo hacía con ciertos matices "A/P" (Agree with proviso). Y solo el 25.2% se oponía "D" (Disagree)



Aunque también es cierto que esos % fueron variando un poco con los años: en 1990 el 62.4% de los economistas aceptaba sin matices esa idea, mientras que en 2011 ese porcentaje se redujo al 39.4%. 

En resumen, actualmente existe bastante evidencia tanto a favor como en contra de que subidas leves del SMI causen desempleo en los trabajadores menos productivos, (obviamente que ante subidas muy grandes o infinitas del SMI ningún economista duda que cause desempleo). Por otro lado, si bien no hay un consenso absoluto sobre este tema entre los economistas, si hay una mayoría (decrececiente) que tiende a pensar que si causa desempleo. Y finalmente, hay evidencia de que aun cuando el SMI no causase desempleo, si puede generar muchos otros efectos perjudiciales equivalentes.




REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

William Alex Pridemore, Poverty Matters: A Reassessment of the Inequality–Homicide Relationship in Cross-National Studies, The British Journal of Criminology, Volume 51, Issue 5, September 2011, Pages 739–772, https://doi.org/10.1093/bjc/azr019

Pare, P.P. and Felson, R. (2014), Income inequality, poverty and crime across nations. The British Journal of Sociology, 65: 434-458. https://doi.org/10.1111/1468-4446.12083

LoBue, V., Nishida, T., Chiong, C., DeLoache, J.S. and Haidt, J. (2011), When Getting Something Good is Bad: Even Threeyearolds React to Inequality. Social Development, 20: 154-170. https://doi.org/10.1111/j.1467-9507.2009.00560.x

Neves, Pedro Cunha & Afonso, Óscar & Silva, Sandra Tavares, 2016. "A Meta-Analytic Reassessment of the Effects of Inequality on Growth," World Development, Elsevier, vol. 78(C), pages 386-400.

Voitchovsky, S. (2005). Does the Profile of Income Inequality Matter for Economic Growth?: Distinguishing between the Effects of Inequality in Different Parts of the Income Distribution. Journal of Economic Growth, 10(3), 273-296. Retrieved January 5, 2021, from http://www.jstor.org/stable/40216078

Kolev, Galina; Niehues, Judith (2016) : The Inequality-Growth Relationship - An Empirical Reassessment, Beiträge zur Jahrestagung des Vereins für Socialpolitik 2016: Demographischer Wandel - Session: Growth and Inequality, No. G09-V3, ZBW - Deutsche Zentralbibliothek für Wirtschaftswissenschaften, Leibniz-Informationszentrum Wirtschaft, Kiel und Hamburg

Castells-Quintana, D., Royuela, V. Tracking positive and negative effects of inequality on long-run growth. Empir Econ 53, 1349–1378 (2017). https://doi.org/10.1007/s00181-016-1197-y

APERGIS, N., DINCER, O. and PAYNE, J.E. (2014), ECONOMIC FREEDOM AND INCOME INEQUALITY REVISITED: EVIDENCE FROM A PANEL ERROR CORRECTION MODEL. Contemporary Economic Policy, 32: 67-75. https://doi.org/10.1111/j.1465-7287.2012.00343.x

Harasztosi, Peter, and Attila Lindner. 2019. "Who Pays for the Minimum Wage?" American Economic Review109 (8): 2693-2727.DOI: 10.1257/aer.20171445

MaCurdy, T. (2015). How Effective Is the Minimum Wage at Supporting the Poor? Journal of Political Economy, 123(2), 497-545. doi:10.1086/679626

Ekaterina Jardim & Mark C. Long & Robert Plotnick & Emma van Inwegen & Jacob Vigdor & Hilary Wething, 2017. "Minimum Wage Increases, Wages, and Low-Wage Employment: Evidence from Seattle," NBER Working Papers 23532, National Bureau of Economic Research, Inc.

Meer, Jonathan and Jeremy West. 2015. "Effects of the Minimum Wage on Employment Dynamics." Upjohn Institute Working Paper 15-233. Kalamazoo, MI: W.E. Upjohn Institute for Employment Research. https://doi.org/10.17848/wp15-233

Dan Fuller & Doris Geide-Stevenson, 2014. "Consensus Among Economists-An Update," The Journal of Economic Education, Taylor & Francis Journals, vol. 45(2), pages 131-146, June.

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